Santino, el nuevo eslabón de la dinastía Pairetti


Telam SE

Santino Pairetti, tercer eslabón en la dinastía de un apellido icónico del automovilismo nacional, se manifestó este viernes «tranquilo y confiado» en hacer «un buen papel» antes de su debut en la categoría zonal A.L.M.A. (Asociación Libres Mil Agrupados), que se producirá este domingo en el autódromo porteño Oscar y Juan Gálvez.

Santino, nieto de Carlos Pairetti -extitular de Turismo Carretera ’68- e hijo de «Tim» Pairetti, destacado piloto del Turismo Nacional, no nació como ellos en Arrecifes, ciudad conocida en ambiente como la «Cuna de Campones», sino que vino al mundo en la localidad bonaerense de Martínez.

Pese a criarse entre motores, Santiago, de 17 años, contó que hasta el «2020 no le daba importancia a los autos de carrera», algo que cambió cuando le «picó el bichito» al invertir «todo el día» en los simuladores cuando comenzó la pandemia.

«Participé en varios campeonatos de simuladores y eso me entusiasmó para iniciar el camino en el automovilismo, aún cuando no había hecho las divisiones inferiores como correr en karting u otras categorías promocionales», señaló en una nota con Télam.

Cuando Santino le comentó a su padre que quería ser piloto, «Tim» se opuso en un principio pero el joven no desistió de su objetivo y buscó el apoyo de su abuelo, volante del mítico «Trueno Naranja».

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¿Qué hizo Santino?. Se anotó en la Escuela de Automovilismo Deportivo (Racing Advance Course) del expiloto José Valentín Bianchi, que funciona en el autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, y que cuenta como herramienta autos de Turismo Pista y Fórmula 3.

«Me entusiasmó mucho el curso y la tracción delantera de los autos de Turismo Pista, por eso elegí iniciarme en la categoría zonal ALMA, con un Fiat 1 de la Clase 2», explica Santino.

El auto que conducirá Santino Pairetti este domingo en el emblemtático circuito N° 9 del coliseo porteño, pertenece al equipo Gauna Motorsport, que tiene su base en la localidad de Lomas del Mirador, La Matanza.

«Probé dos veces el auto – manifestó entuasiasmado Santino – y me sentí muy bien, y por suerte en el segundo ensayo estuvo mi abuelo Carlos, y observó todo con mucha atención, y significó un gran respaldo tenerlo a mi lado, un tipo que corrió a fondo tuda su vida».

Tener como abuelo a un tal Carlos Alberto Pairetti, con sus frescos 87 años y a punto de cumplirse 60 años de su debut en el Turismo Carretera (25 de marzo de 1962 en la Vuelta de Pergamino), es un «privilegio», más aún cuando le dio su bendición para el difícil camino del automovilismo.

«Admiro a mi abuelo porque todos me cuentan que fue un grande, no sólo de Arrecifes, sino del automovilismo argentino, que fue siempre a fondo en cada auto que corrió, ya sea en el país o Europa, y eso me llena de orgullo», destacó Santino con madurez.

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Para el incipiente piloto, los consejos importantes que le dio su abuelo, apodado Il Matto (El Loco) por su ímpetu a la hora de empuñar un volante, fueron trascendentales: «Me dijo que disfrute lo que hago, que lo haga consciente, y que vaya siempre para adelante lo mejor posible, sin dejarme llevar por impulsos desmedidos».

Su padre, «Tim» Pairetti, a pesar de que al principio se oponía a que Santino se lanzara a las pistas, finalmente también aprobó el proyecto de su hijo, al que le recomendó que vaya «paso a paso» en su carrera deportiva.

«Me pidió que al principio sea solo un hobby y que siga estudiando, que proyecte mi vida universitaria», algo que encarará recién cuando termine la escuela secundaria.

A futuro, la categoría A.L.M.A. tiene previsto una carrera con pilotos invitados y Santino ya le dijo a su papá que comparta el Fiat 1, pero que «Tim» deberá «bajar no menos de 15 kilos». En caso de aceptar la propuesta, el expilto de TN deberá conseguir «un buzo antiflama de talle muy grande», bromeó su hijo.

El mismo «Tim», ya con el orgullo que hoy lo invade, le contó a Telam que cuando el corría en la monomarca Datsun hubo una prueba especial de dos pilotos y que invitó a su padre, ya retirado de la actividad, pero que se negó por las mismas razones físicas: el exceso de kilos.

«Veo muchas carreras del automovilismo argentino, y me gustan algunas categorías, pero no le doy importancia a las carreras de Europa ni Estados Unidos. No soy hincha de una marca, pero si admiro a pilotos como Leonel Pernía y Matías Rossi porque son muy guerreros», concluyó Santino.

Quizás la dinastía del recordado Ricardo Risatti, con cuatro generaciones, haya sido una de las más numerosas, aunque también con tres se anotan Orlando Sotro, Vicente Pernía, Ernesto Celestino Bessone, Rubén Luis Di Palma, por citar algunas que forjaron la historia del automovilismo argentino.

En la categoría reina, la Fórmula 1, los ejemplos salientes son los de padre hijo campeones mundiales como los británicos Graham Hill y su hijo Damon o del finlandés Keijo Rosberg y su primogénito Nico.





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